Dieta Dukan: más peligros que milagros

En la era del culto al cuerpo, son muchos los que intentan pescar a los consumidores incautos. Aléjate de los anzuelos que ni siquiera te ofrecen cebo. Te explicamos qué es en realidad la dieta Dukan, último invento de los que se hacen ricos a costa de tu apetito.

Dr Juan Ruiz | Salud | Alimentación |

 Con los primeros calores se abre la veda del consumidor incauto que quiere ponerse en forma antes del verano. El culto al físico es aprovechado por multitud de vendedores de humo que lanzan al mercado el enésimo milagro para adelgazar muchos kilos en poco tiempo. Este año es el turno de la dieta Dukan. Todo el mundo habla de ella. Nuestros expertos la han analizado:

Las promesas fraudulentas de Dukan

El nutricionista francés Pierre Dukan copa los rankings de ventas con sus libros. Asegura conocer la cuadratura del círculo, o lo que es lo mismo: “Cómo adelgazar comiendo mucho”. Su éxito radica en una feroz campaña de marketing, una web interactiva traducida a muchos idiomas y el respaldo de famosas como Penélope Cruz. En el fondo solo hay una dieta hiperproteica y desequilibrada, calificada por la Asociación Española de Dietistas como “ineficaz y fraudulenta”.

El método Dukan apenas deja hueco para el pan, la pasta, el arroz, las patatas y el resto de carbohidratos. Todos estos manjares son excluidos. Ni corto ni perezoso, Dukan afirma que “solo las proteínas son indispensables para nuestra existencia”, contradiciendo a la comunidad médica internacional. Carne, pescado y huevos en abundancia son los pilares de esta dieta extremista, que aconseja comer muchas proteínas y suprimir aceites, azúcares e hidratos de carbono.

Letra pequeña de una dieta radical

La estrategia del nutricionista francés consiste en adelgazar a base de movilizar nuestras reservas de energía (grasa y glucógeno). Para ello, se preocupa de implicar a la gente en su programa, prometiendo resultados a cambio de esfuerzos como si fuese un contrato. Aunque es cierto que de esta manera puede darse una rápida pérdida de peso, los inconvenientes superan con mucho a las ventajas. ¿Merece la pena firmar las siguientes cláusulas?

  • No solo se pierde grasa, también mucha masa muscular (y con ella fuerza y salud).
  • Efecto rebote: el propio Dukan lo menciona en sus libros como un inconveniente. Tras una experiencia de fuertes privaciones, nuestro organismo aprende la lección y    reacciona asimilando mejor las calorías. Como previsión ante futuras dietas “milagro”, nuestro cuerpo usa las breves treguas que le concedemos para reconquistar las reservas perdidas. Es posible recuperar todos los kilos perdidos en poco tiempo e incluso alcanzar un peso superior al de antes del régimen.
  • Perderemos mucha agua y someteremos a hígado y riñones a un trabajo agotador de eliminación de residuos (las proteínas generan más que los carbohidratos).
  • Nuestro hígado producirá mayor cantidad de cuerpos cetónicos, compuestos químicos que, a partir de ciertos niveles, son tóxicos para las células nerviosas.
  • Estreñimiento por falta de fibra, vitaminas y minerales.
  • Fatiga y calambres musculares por falta de azúcares.
  • Es un régimen caro (incluso si no se cae en ninguna de las “promociones Dukan”), ya que hay que consumir (y comprar) grandes cantidades de carne, pescado y marisco.
  • El propio Dukan reconoce en sus libros otros efectos secundarios como el mal aliento y una sensación de cansancio generalizado.

Un desconcertante gurú online

El método Dukan ha apostado por Internet como manera de expanderse. Al registrarse en su web, el internauta es bombardeado con una batería de consejos sobre lo que tiene que comprar, cocinar y comer, sugiriéndose a menudo productos que venden desde la misma web: salvado de avena Dukan, infusiones Dukan…
A medida que pasan los días y las semanas, un programa de coaching online intenta motivar al usuario. Bajo una engañosa apariencia de dieta personalizada, la aplicación olvida preguntar datos tan importantes como el de si se padece alguna enfermedad, e ignora por completo los antecedentes personales y familiares. A cambio, insiste en lemas desconcertantes como este: “El hombre es un cazador carnívoro”.
En la estricta programación de comidas a la que someten a sus seguidores, se aprecia una considerable falta de realismo y cierta pereza a la hora de adaptar el régimen a las particularidades de cada país y cultura. Por ejemplo, como menú “clásico” y rutinario sugieren carpaccio de bacalao fresco con chalotas, hígado de ternera con vinagre de frambuesa y huevos con leche.
Por supuesto, nada de esto sale gratis: el tratamiento cuesta 150 euros y dura 8 meses. Aún más alarmante es la libertad que conceden para fijarse metas de peso, incluso si estas son exageradas (solo preguntan la altura y como único límite establecen “no desear pesar menos de 40 kg.”).

Publicado en ocu.org

dr. juan ruiz | ocu1

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